Fernando Martínez tiene 17 años, vive en el barrio Las Tunas y participó del primer curso de hormigón, dictado por la Fundación Oficios. Estudió hasta noveno año de la escuela y estuvo trabajando en un Mac Donald`s en una pasantía brindada por ésta, pero cuyo contrato no pudo renovar una vez que dejó los estudios. Cuenta que después de eso, cartoneaba y se las rebuscaba "como cualquier otro que se las tiene que rebuscar", hasta que un día se anotó en el club de su barrio "para jugar a la pelota", y el dueño del club le planteó la posibilidad de hacer el curso.

En su familia son catorce hermanos, "siete de mi papá y siete de distintos matrimonios", y en su casa vive con un hermano más chico, dos hermanas y sus padres. "Mi papá cartonea  y mi mamá tiene un quiosquito, y con eso vamos tirando", explica. 
Admite que le gusta la experiencia, porque sabe que así está apostando a su futuro. "Conseguir una libreta y un título en dos meses me parece algo muy bueno,  ya que me abre las puertas para un trabajo fijo, en vez de ir a la calle, cartonear y que me pueda pasar algo", confía. Fernando cuenta que le encanta ensuciarse con los materiales, armar los fierros y que disfruta del compañerismo con sus camaradas. Asegura que va a recomendar la experiencia a sus amigos y conocidos, aunque ya trajo a algunos. "Un trabajo es el futuro porque no tenés que andar robando, pidiendo, ni nada; esto me da esperanzas y me da ilusiones", concluye.