Carlos Tunes es de Tigre y por intermedio de Cáritas se convirtió en el profesor de uno de los dos primeros cursos: el de hormigón, que se dictaba por las mañanas y que estuvo destinado a jóvenes de entre 16 y 22 años. Estos son algunos de sus comentarios e impresiones sobre el trabajo realizado:

Su experiencia previa y propia preparación:
Yo les enseñaba a mis sobrinos, pero la experiencia de haber trabajado así con otros chicos como ahora, nunca la tuve antes. En realidad, yo había arreglado para hacer el curso de albañilería, pero al final me ofrecieron este de hormigón. Por eso tuve que hacer una preparación extra para poder dar el curso con un verdadero conocimiento, porque la rama que yo trabajaba, que es mantenimiento general, manejaba un poco el tema de la albañilería, pero no del hormigón. Y la verdad es que es que no me arrepiento porque para mí también fue una enseñanza.

Su responsabilidad

Es doble, porque no sólo les enseñé, sino que también los estuve conteniendo y acompañando. Al principio fue bastante difícil, porque había algunos chicos que eran rebeldes, entonces lo que hacía era tratar de atraerlos y motivarlos, diciéndoles que era algo para ellos, un proyecto único. Ahora hay muchos que se llevan mi teléfono, y si hay algún problema o alguna inquietud, seguramente me van a llamar.

La relación

El trato con los chicos fue de amistad, y fueron ellos los que la generaron, porque a veces uno está predispuesto, pero creo que es algo que vino más de su parte que de la mía. Pusieron todo para que sea una cosa amistosa, porque hay chicos que no se conocen entre sí, pero se armó un grupo hermoso. Se sentían parte de una especie de familia que ellos mismos se encargaron de entrelazar.

El aprendizaje

Si había que repetir algo diez veces, lo repetíamos. Lo bueno es que desde un principio se les dio la libertad de decir no lo entendí. Y estábamos permanentemente acercándonos y siguiéndolos para ver si lo entendían o no, como para dejarles la puerta abierta a los que no hubieran entendido, para que vinieran y lo preguntaran.

El balance

Creo que cumplimos los objetivos, porque desde un principio se hablaba de educar a los chicos, y me parece que se educó por demás. Aparte de ser una educación formal de trabajo, es una educación formal de persona.

˜Yo veo mucho cambio en los chicos, mucha diferencia desde que entraron hasta ahora™, porque hay chicos que, de los lugares de donde vienen, esto les cambió la vida. Es bueno que se sientan contenidos, y lo ideal sería que enseguida puedan conseguir trabajo y que cambien de lugar, porque sino por ahí pinchan, es algo de su naturaleza.